miércoles, 1 de junio de 2011

Veritas.

Sí, te pensé antes de dormirme, les mostré a mis amigos tu foto.

Imaginé cada momento, pasado y por venir, recreé miradas en el silencio, me mire la mano donde dormía tu letra, dibujé alguna excusa para que volver a verte no sea tan obvio.

Me di vuelta para ver si me mirabas, comprobé que no y me pregunté si hacías lo mismo, pero con orgullo, como planteando un juego donde buscarte era la consigna primera.

Me quedé mirándote al fin, entonces ganaste.

Ensayé movimientos y frases, las olvidé al verte a la cara.

Me resigné a la caída de buscarte, cuando las palabras se asfixiaron y corrieron, soltando al aire las posibles consecuencias.

Me convertí en una pincelada sobre la tela, revoltosa, inquieta, eléctrica.

Todo por sentir que ayer no fue una mera casualidad, y que es otro día y te acordás de mí, y yo me acuerdo de vos, y me pregunto por que fuiste vos, entre tantas bocas abiertas.

La respuesta está ahora en su cama de madera, envuelta en el calor del sueño, empapándose sonriente sin siquiera saber que estas manos la escriben y estos ojos la pintan en el aire, cuando se cierran para intentar introducirse en su sueño y así romper con otra barrera, así besarla sin labios de carne y tocarla sin manos tangibles…todo con la dulce simpleza de la espera de un sol que se pondrá y se traslucirá hasta clavarse en la sien, y así ir a buscarla, porque me responde su pelo, me responden sus ojos, me responde la tarde, la espera, el desenfreno.

Sí, te pensé antes de dormirme, les mostré a mis amigos tu foto.

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