jueves, 15 de noviembre de 2012

SÁBADO 17 DE NOVIEMBRE, ACÚSTICO EN EL EMERGENTE


Éste sábado 17 de Noviembre desde las 20:00 Hs, ACÚSTICO en el FOTOROCK, en 
EL EMERGENTE BAR, GALLO 333, ABASTO
Bandas en vivo, exposición de fotos de Jesica Edi y más fotógrafos!
Veni!


miércoles, 10 de octubre de 2012

miércoles, 3 de octubre de 2012

lunes, 10 de septiembre de 2012

Salve.


Nunca más, nunca otra vez
Las pupilas heladas contra el resto de su paso
Por mi día

Nunca más
Sentir como un detonar interno
La sorpresa, la sonrisa inesperada

Nunca más, nunca otra vez
El cultivo de esperanzas
El brutal arrastre de las horas
A la convergencia de la noche

Nunca más su simetría dulce
Inexacta

Nunca más, nunca otra vez
Su pelo sus ojos su boca su lengua
Mi primera versión del día

Perderla como a la arena, como a un musgo
Perderla como a la ahogada en el mar.


¿Qué manos, qué boca van a saber cantarle al aire?

Respóndanme
Si alguna vez las palabras tendrán sentido en mis melodías
Si no las puedo
Pintar en su cuerpo.

lunes, 13 de agosto de 2012

Recuentos.


Buscando la suma de las reacciones
En este sub mundo que se hace llamar La noche
De pronto una sombra recorta tu imagen
Y eres media mujer contra el aire
Los párpados estáticos
La boca dulce y exacta

¿Qué sabores de ensueño rondarán tu cama?
¿Qué trocito de tiempo navegaré silencioso?

Rompe en pedazos mi nombre
Reconstrúyelo a tu modo, hazlo mío otra vez
Muéstrame nuestro mundo
En la palma de tu mano

Dibuja flores y campanas
Caminos, una casa

Haz de tu mano un hueco tibio y constante
Sueña el paisaje y guárdalo

Llévame a la noche serena
Expídeme de tu pecho como un hálito, un suspiro

Pero consérvame al linde de tu cuerpo
Cada noche, cada día

Siempre.

martes, 24 de julio de 2012

Replica.


Porque mi boca busca una armonía
Para enmarcar en melodías
Tu mirada

Porque te resuelvo en seis acordes
Y aun pareces incompleta

Porque tomo de tu cuerpo cada parte
Lo desarmo y lo estudio
Sigiloso

Y desmorono la unión entre tu nombre
Y tus palabras

Hasta que se escapan galopando
Mis manos hacia tu cuello
Ese nido.

Entonces anochece y te cubrís con mis venas
Lo siento, te juro lo siento

Te envolvés dentro mio y te abrís al mundo
Como se abre una flor
Flor que busco en el sueño, paisaje introspectivo

Donde te grito, te interrogo, te canto
Porque donde se encuentran canción y mujer
Nace tu nombre

Donde te redescubro y te vuelvo a conocer
Por primera vez.




Al fin sos la misma que dejaste en tu letra
Esa que yace inalterada

En la última página de cada uno de mis cuentos
En última página de cada día de mi vida

Y tu voz parece tener manos
Alzó los vértices de mi sonrisa

Y reinventó desde mí

A un ser con vos

Un ser en vos

Un ser de a dos.

miércoles, 27 de junio de 2012

38.


Música
Aparato cardiovascular
Melodía intravenosa
Oración escoltada por escalas
Hacen metástasis dentro
Pueblan de sonrisas
A mi sangre. 

Que no me falte.


Que no me falte la pasión
Ni el recuento de las mañanas
Ni el sol que me despierta
Ni el Do mayor.
Que no me falte
La pregunta inverosímil
Ni el naufragio en la memoria  
Ni un poema entre las manos
Ni una canción en la boca.

jueves, 17 de mayo de 2012

Enumeraciones.


Busco entre tanto aire de otoño
Una mano
La adivino, la extraigo
Corto el día con la voz
Dibujo una imperfección que oscila entre lo hermoso y un desastre
Pero todo es invisible aunque limite con las cosas
Y esa línea tan fina se transfigura
En tu cintura y baja hasta los muslos
Y tu cuello es cuna
Y tu boca es poesía
Porque encierra palabras y movimiento
Y al terminar
Los vértices de tus labios buscan cerrar el ciclo
Estrellándose contra los míos.
No como noche
Sino como gota
De lluvia en otoño
Amarga lluvia

Eso serás.


Voy a negarte inquebrantablemente.
Voy a arrancarte de raíz, desprender
Una por una cada palabra de tu cuerpo

Voy a decir que no te conocí y que me tengo que ir
Que se hace tarde
En mi oscuridad te negaré, en mis silencios. 
Hasta por fin creerlo.
Saltearse el escalón, el llanto.
Y las mañanas
En las que despertaré con tu nombre entre los labios
Y tu dolor en todo el pecho.
Para componer tu figura resuelta en dos canciones,
O un poema como un puente
De mi nariz a tu cuello.
Y serás sólo la lluvia
La musicalidad de la palabra, la mirada vertical.
Un detenerse con los ojos muertos
Fabricar una sonrisa y mutilar tu imagen
Cuando la boca vuelva a descansar
De ese pedacito de recuerdo, de ese letargo.

Eso serás.

lunes, 30 de abril de 2012

Hormiguero.


Quiero saber que tus horas tienen algo de mí
Tanto como tus silencios y tus disgustos
Quiero saber que tus labios esconden algo de mí
Tanto como tu espalda y tu sexo
Quiero ser dueño del momento
En que tus pies toquen el suelo por primera vez
Y la mañana desabrida acune un halo de viento
Que lleve mi nombre hasta vos, hasta tus oídos
Y sea una tasa de té, una ventana abierta
Que me convierta en el aire franqueando tu cintura
Y en la música como la caricia permanente
Y no me olvides, al menos durante el ocio
Porque no te olvido, porque te tengo en silencio
Porque cierro los ojos y me derrumbo en tu cuello
Y te sufro si sólo te pienso
Y te pienso para no sufrir más aún
Y te busco entre libros y poemas
Como si algo de todo eso
Me llevara a vos
Como si algo de todo eso
Te arrancara inexorablemente de la muerte
Entre tanto, sigo esperando a mi cielo
Abrazado al aire que dejaste en la cama. 

viernes, 23 de marzo de 2012

Movimiento.

Esta forma de hablar, juntando las manos, poniéndolas sobre la mesa, con la mirada oscilante que sube y baja y la cejas que se enarcan de vez en cuándo, no es más que una mera pose, una función prescindible a la hora de hablar de alguna cosa, sólo la sostengo para cuidar algunas formas.
No me cité empujado por un recuerdo amistoso, por esas imágenes fugaces y continuadas como en una transición de fotos, no por el recuerdo de algún abrazo o una charla pendiente con una cerveza de por medio.
Ya ves, llueve, y lo mejor es quedarse adentro. Cuidado, sabía que iba a llover y me arriesgué a la terrible locura de salir a empaparme, es la prueba factible que deja de lado a la confusión de esa sonrisa simpática que hoy se ausenta tan notablemente.
Nadie es dueño de nadie, sabés, somos personas libres, independientes entre sí. Vivimos, pensamos, hacemos, y creamos sin el aval ajeno.
Creí que podía tratarse de una cuestión de códigos, conoces muy bien que es lo tácito, lo mudo, eso que solamente se habla con los actos y se agradece andá a saber con qué otra acción, pero se reconoce al fin.
Bueno, acá entra en juego la duda. ¿hasta que punto nos ata el afecto y la bondad?
Es decir, algo tan simple como desligar culpas y sálvame María no suena bien ¿verdad?
Lo que hice lo hice porque lo sentí en el momento. Todos pasamos por eso alguna vez, un cúmulo de nervios en la garganta, en el pecho algo parecido a un elástico que une las costillas y el dolor es brutal, la contención a cuentagotas y luego, pum, el desenfreno, la liberación.
Sabé disculparme. Aunque sí, te entiendo, es tan fácil decirlo desde acá, sentado tan cómodamente, con esa facultad imprescindible pero hermosa de mover los pies cuando me dé la gana sin pensar en la adolescencia del movimiento, eso que habrás pensado, penosamente, y mirá que tengo en cuenta lo que podrías pensar, ni bien te postraste en la cama con la incertidumbre impoluta que florece, con la duda que ahoga a esa imagen tuya corriendo un colectivo, tomando un subte o simplemente superponiendo los pies mientras lees el diario en el bar.
Era la guerra, cuestiones de honor, de hombría, de valentía.
Todos hablaron de eso alguna vez, pero nadie dio cátedra de cómo ser el hombre ejemplar, el Sargento Cabral quizá fue una excepción, por ejemplo, ¿entendés?
No creas que el dolor te lo llevas entero a la cama, no. A mi me apena muchísimo todo esto, y ese silencio que guardas con cuidado, como un pajarito entre las manos, me sabe a rechazo, a remordimiento, pero bueno, no voy a decir nada, no es para menos, y lo sostengo inexorablemente. Pero claro, qué fácil es todo cuando hablas con el cuerpo y no sólo con la garganta, qué divertido se ve meterse una mano en el bolsillo o morderse la piel de los dedos por puro capricho. Todavía no sé cómo hago para permitirme hablar con esta frialdad, esta distancia incongruente a la situación.
Siempre nos levantamos a la mañana y nunca agradecemos al cielo la gracia inmensa de que no nos duela el húmero o que el hígado funcione bien. Como buenos hijos del rigor no quejamos y puteamos cuando nos duele algo, ante el problema, la reacción.
No sé si volvería a darte la espalda tan terriblemente, me siento bastante poco hombre, bastante cobarde.
Eras vos o yo, el negocio nos obligó. Ese tipo así, vestido todo de negro con un nombre que seguro no era el suyo, pero que ni siquiera nos lo dijo, me puso entre la espada y la pared, encima a mí, con el pánico que me da enfrentarme a una situación límite.
Disparé casi sin pensarlo, te diste cuenta. Eras vos, o sino el destino se encargaría inmediatamente de la suerte de ambos. Al menos yo mismo decidí algo concreto.
El médico diagnosticó Cuadriplejía Espástica. A veces siento que el que no se puede mover soy yo, no me siento libre en mi propio cuerpo, la culpa es algo que te consume de a poco.
Así que te pido disculpas papá, tenías razón, ese negocio no iba a terminar en nada bueno, y no sé que decir de las paradojas, tantas veces trataste de rescatarme y yo negándome, mientras insistías con ese trabajo en taller, tranquilo, aislado de problemas, sólo grasa en la ropa y algún corte en las manos como mucho. No era mi intención que vos pagues los platos rotos, te cruzaste de improviso, qué sabían esos que no eras parte del negocio, y vos tan callado y sorprendido, mirándome con los ojos brillantes y perfectamente redondos sin entender absolutamente nada, viendo como me difamaba más y más. No tuve opción, me atraparon los nervios y el gatillo llamó al dedo, y tu espalda...bueno, ya sabés.
Y ahora que mamá no está, te prometo más visitas, eso de verse cada muerte de obispo no está bien.
Pensándolo mejor, es preferible que mamá no esté para ver todo esto, pobre, el disgusto la hubiera dejado completamente seca.
Bueno, te dejo, se me va a hacer tarde para agarrar el tren.    

lunes, 12 de marzo de 2012

Alas.

Uno las manos.
Las sostengo como tendidas del aire
Formando una simetría imperfecta,
Porque siempre me gana lo precario.
Entonces las líneas por poco no se continúan.
Pero juntando un poco más,
Esa fuerza, la tensión de la entrega
Improvisa un hueco tibio, sabés,
Donde dormirán impolutas
Tus alas,
Próximas a ganarle al cielo
En la ascendente marcha cadenciosa.
Pero al final ese cielo es vos conmigo.
Entonces qué gano, decíme.
El guardar silencioso de tu paso
De tu presencia como lo más efímero.
Si llega la hora y de repente te vas
Por tanto conservo tus alas como un boleto,
Un pagaré, una inconstancia.
Y no me sirve si te las sujeto a la espalda
Conciente de esa infamia hermosa.
Y en la garganta de a poco, se encierra el dolor
Hasta la próxima vez que me arranques de raíz el amor
Y te cuide las alas, y te sienta conmigo
Y te devuelva del miedo, por un momento al menos.

martes, 6 de marzo de 2012

Deceso.

Quiero que Marzo golpee la puerta y deje caer una hoja marrón, que con su muerte seca grite crujiendo: -llegó el otoño-.
Y desde los transportes, la gente aglomerada como un estrépito de hormigas mire la ciudad con los ojos callados, a través del vidrio más empañado que ayer, y piense cualquier cosa, el devenir del día, lo que pasó ayer.
Cuando el deceso de la tarde abra sus alas, y sea viernes por la noche, donde el movimiento más vivo es aun la llovizna, y una dulzura tibia me tome por los hombros con la suavidad de las hojas de algún libro, mientras el pensar sigiloso del café sea la única compañía, voy a mirar con los ojos idos, casi muertos, a través del vidrio más empañado que hoy, y quizás piense también con la boca ciega qué estarás haciendo, a qué parte del mundo le estarás entregando los ojos y las manos, la mirada de prisma, la réplica de todo lo que tomo de vos como mío, arrancándolo inexorablemente de tu vida.
Lentamente un vago cansancio me entorna los párpados y me arrastra a rehacerte viendo el morir de una hoja, y pensando de cualquier modo el otoño que somos, el ritual del café cuando llueve, las bocas que se asoman tímidas al aire, el camino hacia cualquier parte del mundo donde baste sólo tiempo para ser, para estar, la cama como una bóveda donde el silencio oscuro es la calma y la devoción, y un lenguaje mutuo y construido a cuentagotas se desprende de las sábanas como partículas de polvo, todo tan lejano, todo a la distancia, pero siempre, a través de un mismo mundo, a través del mismo vidrio. 

miércoles, 8 de febrero de 2012

Ojos abiertos.

Encierro de a poco una oración dentro de mi boca, la que te busca y te quiere y se aprieta de a ratos, como si eso bastara para llegar a la tuya, un poco más rápido.
Mientras la vista se esconde en los párpados y juega el paralelismo de la realidad oscura, desde mis labios trepa tu nombre y se dibuja en mis ojos, como si fuera sencillo no ser el cuento de siempre.
El destino del aire fue acariciarme el rostro con violencia y entregarme al retorno, al cemento del día.
Ojos abiertos.
Una paloma cruza lo que parece ser el sol transfigurándose por las nubes, la homogénea voz de la ciudad sigue disgregándose constante.
Hace calor, mucho calor. Y viajé a vos, por al menos, unos segundos, al cerrar los ojos y abrir el alma.  

domingo, 15 de enero de 2012

Buscar.

Y este modo sincrónico de buscarte
En lo duro y lo escaso, la firmeza inerte
Se vuelve cotidiano y sencillo
Cuando sentirte cerca de mí se trata
De garabatear un dibujo sin sentido
O abrir un libro y oler alguna página.