miércoles, 8 de febrero de 2012

Ojos abiertos.

Encierro de a poco una oración dentro de mi boca, la que te busca y te quiere y se aprieta de a ratos, como si eso bastara para llegar a la tuya, un poco más rápido.
Mientras la vista se esconde en los párpados y juega el paralelismo de la realidad oscura, desde mis labios trepa tu nombre y se dibuja en mis ojos, como si fuera sencillo no ser el cuento de siempre.
El destino del aire fue acariciarme el rostro con violencia y entregarme al retorno, al cemento del día.
Ojos abiertos.
Una paloma cruza lo que parece ser el sol transfigurándose por las nubes, la homogénea voz de la ciudad sigue disgregándose constante.
Hace calor, mucho calor. Y viajé a vos, por al menos, unos segundos, al cerrar los ojos y abrir el alma.  

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